Mujeres en Campo: Vanina Margonari

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La Municipalidad de Jesús María, a través de la Unidad de Políticas de Género, decidió visibilizar algunas historias de mujeres de nuestra zona que dentro de su profesión, oficio, o labor lograron deconstruir estereotipos y acortar las brechas de género, siendo en algunos casos las primeras mujeres en asumir puestos, funciones, o recibir reconocimientos en su área.

Mujeres en Campo: Vanina Margonari

En 2016 fue la primera mujer en asumir una jefatura de agencia en INTA en Jesús María (una institución con  casi 70 años de antigüedad).

Nació en Córdoba, tiene 46 años, y es mamá de tres hijos. 

En el año 2016, se presentó a un llamado de concurso para la jefatura de agencia en INTA en Jesús María, junto a otros colegas varones, y logró ser la primera mujer jefa de agencia (en casi 70 años de antigüedad que lleva la misma desde su fundación) y, que funciona en el edificio de la Sociedad Rural de Jesús María.

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), tiene por primera vez en la historia una presidenta mujer, Susana Mirassou, y que, junto al Director Nacional y directores regionales están contribuyendo a un INTA con perspectiva de género. En el caso de Córdoba, jamás hubo una mujer que asuma cargos en la esfera de la alta dirección, que son los cargos de director de centro regional o director de estación experimental. 

Como institución pública, actualmente adhiere a la Ley Micaela, donde 4 mil empleados de 7 mil en todo el país, han realizado el curso de capacitación. Aún resta achicar esa brecha, y para ello, la institución emprendió un programa para tutores y facilitadores que tiene la misión de contribuir a lograrlo, entre quienes Vanina está  incluida en el grupo de tutoras.

Compartimos una parte de sus relatos sobre los desafíos laborales que atravesó como mujer en su camino profesional.

En el año 92 decidió estudiar Agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba. Ella afirma: ”En esas épocas éramos pocas las mujeres que decidían estudiar esa carrera, si bien tenía compañeras y profesoras, generalmente en mi grupo de amigos, solía ser la única mujer.  Ahí conocí a mi actual pareja, padre de mis tres hijos, con quien al recibirnos nos fuimos a vivir a Trevelin, Chubut. En ese lugar y en esas épocas, ambos nos presentábamos a las entrevistas de trabajo, y él era seleccionado. Los avisos solían decir “preferentemente hombre”, pero yo insistía porque entendía que no era trabajo que solo podía hacer el varón. El inicio fue difícil y decidí trabajar en lo que surgiera, aunque no tuviese que ver con mi profesión.”

En relación a sus comienzos en los que se fue abriendo camino nos relata: “Luego de vivir un tiempo en Jesús María, y con la llegada de mi primer hija Josefina, las circunstancias laborales de mi pareja, nos llevan a tomar la decisión de mudarnos a Pampa del Infierno, Chaco. En ese momento, estaban llamando a concurso en INTA para abrir una agencia de extensión rural en esa localidad, y decidí presentarme junto a otros colegas varones, siendo la única mujer. Durante la entrevista, sentí que todos mis sueños, aciertos, desaciertos y trayectorias tenían un sentido, habían fortalecido mi ser y estaba dispuesta a asumir ese desafío, era el momento y la oportunidad, era el trabajo que siempre había soñado. Por muchos años, fui la primera y única mujer jefa de agencia de la Estación Experimental Sáenz Peña Chaco y en las reuniones con mis pares, siempre era la única mujer”.

Frente al rol de las mujeres refiere: “En el único ámbito rural donde éramos mayoría las mujeres, era en los trabajos en el corral de las cabras, en la cosecha de algodón, en la huerta, en los talleres de conservas caseras, en la trastienda de las actividades para preparar eventos, ferias, jornadas.”

Dada la complejidad de ese territorio, en relación a otras problemáticas que trascendían lo meramente productivo y tecnológico, realizó otros aportes a la comunidad junto a un grupo de docentes rurales, enfermeros y enfermeras, crearon una ONG llamada “María del Norte” que abordaba problemáticas de derechos humanos, derechos de género, prevención y lucha contra el cáncer de cuello de útero. 

Por último, concluye con un mensaje hacia las mujeres: “no dejemos de elegir lo que deseamos y soñamos, lo que nos hace plenamente felices. Ya no estamos solas para esa travesía. Cuentan conmigo, cuento con ustedes.”

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